Cacao y Agave: Origen de Nuestras Bebidas Ancestrales

Chocolate y tequila, dos tesoros de México para al mundo que seguramente forman parte de tu vida cotidiana. ¿Sabías que la historia de estos dos productos se remonta a tiempos prehispánicos, a una era en la que nuestras tierras no figuraban en los mapas de Europa?

¡Si quieres saber cómo el chocolate y el tequila llegaron hasta ti, sigue leyendo!

Cacao: La semilla sagrada de la que nace el chocolate

Al cobijo del vasto Océano Atlántico se desarrollaron en nuestro continente civilizaciones increíbles, entre ellos los olmecas y mayas del sureste mexicano, quienes domesticaron y cultivaron el cacao.

El cacao crecía silvestre en la zona del Amazonas ecuatoriano desde hace aproximadamente 5,000 años. Con algo de imaginación suponemos cómo las semillas de esta planta viajaron de mano en mano a lo largo de los años desde el sur del continente, atravesaron Centroamérica y llegaron hasta la zona que hoy ocupan Chiapas, Tabasco y Yucatán.

¡Hay evidencias del consumo de chocolate como bebida desde el año 1500 A.C.! Olmecas y mayas descubrieron las propiedades estimulantes, el sabor y el aroma de los granos de cacao preparados en forma de bebida, el chocolate original. Sus características los impresionaron tanto que lo reservaron para rituales especiales.

Los mayas daban chocolate a sus guerreros después de las batallas para que recuperaran energías y untaban la manteca extraída del cacao en las heridas de los valientes para que estas sanaran.

Para los mayas, el dios Kukulcán había regalado estas semillas a los hombres, así que era lógico que el chocolate estuviera presente en prácticamente todas sus ceremonias religiosas. ¡El cacao era tan valioso para ellos que empleaban los granos como moneda!

Los españoles se sorprendieron al encontrar la devoción que los pueblos prehispánicos profesaban por el cacao, pero no tardaron en darse cuenta de sus increíbles características. Eventualmente llevaron la bebida a España y allá le agregaron azúcar. Su versión del chocolate se extendió por Europa… y el resto es historia.

 

Agave: De su miel proviene el pulque

Para los toltecas, náhuas, mexicas y otros pueblos prehispánicos, las diversas especies de agave eran compañeras cotidianas, de estas plantas obtenían hilos, papel, agujas, miel, alimento, ¡y hasta instrumentos musicales!

Del corazón del Agave salmiana y del Agave atrovirens se extrae la savia que se conoce como aguamiel cuando la planta ha madurado ocho años, aproximadamente. El aguamiel se deja reposar y al fermentarse se transforma en pulque, una bebida blanca y espesa, con poco alcohol y muchos nutrientes.

Los mexicas consideraban esta bebida un obsequio de Mayahuel, la diosa de la fecundidad. El consumo del pulque era ritual y estaba reservado para personas de más de 60 años y para los guerreros. Se pensaba que los integrantes de estos grupos sociales podían morir en cualquier momento, por lo que recibían este premio.

¡La embriaguez estaba prohibida y era castigada con penas tan graves como la muerte! Además de los ancianos y los soldados, solo los sacerdotes y los gobernantes podían consumir pulque en determinadas ceremonias.

 

¿Y qué origen tienen el mezcal y el tequila?

Cuando los jugos de tipos específicos de agave (angustifolia, esperrima, weberi, potatorum y salmiana, entre otros) se destilan, un proceso bastante más complejo que la fermentación simple, es que se obtiene mezcal.

Hasta hace poco se pensaba que los europeos habían traído este proceso a América; sin embargo, hallazgos recientes de investigadores de la UNAM dan cuenta de hornos de destilación prehispánicos en Tlaxcala que fueron empleados entre los años 600 y 400 A.C., ¡así que está comprobado que se fabricaba mezcal en México desde antes de la llegada de los españoles!

Recordemos, por último, que nuestro apreciado tequila es un tipo de mezcal que se obtiene exclusivamente del agave tequilana weber, cuya fabricación comenzó con la instalación de Fábrica La Rojeña de José Cuervo en 1812 y que cuenta con denominación de origen.

Apasionante historia, ¿verdad? Estamos seguros de que un buen chocolate amargo y tu caballito de Tequila José Cuervo Tradicional jamás te sabrán igual. Por cierto, ¿has combinado el sabor de estas dos delicias? ¡Inténtalo y compártenos tu experiencia a través de nuestras redes sociales!

 

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